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“Sí en todos los idiomas del mundo, la palabra felicidad existe; Es probable que la cosa exista. Si quiera a modo de nostalgia, de belleza. Me ha pasado, que a veces, dando vuelta a una esquina o cruzando una calle me ha sorprendido una racha de felicidad”.

J.L Borges

Caminando con mi perra Runa, descubrí un nuevo camino; un sendero que nos llevó a una presa entre las montañas. Estar en ese espacio de naturaleza, en el que sólo estábamos mi perra y yo, fue mágico. Me hizo recordar lo importante que es prestar atención, como diría Elsa Punset saborear esos momentos placenteros y agradables de la vida con plena consciencia; así como recordar que yo soy responsable de procurarme  experiencias placenteras: una caminata, un paisaje,  una lectura y una plática significativa.

Bisquerra y Punset alegan que la felicidad es más consecuencia de una actitud interior que de las circunstancias externas. Hablan de la felicidad  como un sentimiento o un fenómeno afectivo y no sólo una emoción. Y qué es cuestión de grado, es decir en que grado estás siendo feliz. Es un sentimiento más duradero en el tiempo.  También, es interesante la explicación que dan en El universo de emociones sobre elegir para su clasificación una galaxia para felicidad, amor y alegría. Bisquerra y Punset, proponen un equilibrio emocional tres galaxias positivas,  que sean placenteras y; tres negativas, en las que haya ausencia de placer. 

 Y no se quedan sólo en eso, sino que proponen  que por cada emoción negativa, se busque experimentar tres positivas. Por ejemplo, con mi hija Elisa enfocarme en reconocer actitudes positivas en ella y en experimentar emociones placenteras: jugar con ella, disfrutar de un paseo en el parque, hacer de lo cotidiano algo extraordinario. Por cada emoción negativa, buscar tres positivas para que se quedé grabada la sensación de felicidad en su cerebro.

En un vídeo de Elsa Punset, explican que dos terceras partes de las neuronas de la amígdala se encargan de registrar emociones negativas y guardarlas en la memoria a largo plazo. Es decir, nos cuesta olvidar más las situaciones en las que experimentamos una emoción negativa. Y para guardar una emoción positiva tenemos que registrarla por más de 12 segundos.  Elsa Punset, también habla de una encuesta realizada por Martin Seligman, fundador de la psicología positiva, quién se cuestionó si las personas más felices son así porque les pasan más cosas positivas en su vida. En un grupo de 200 personas, descubrió que el 10% que decía ser muy feliz comparado con el  10 % que decía ser muy infeliz y los que estaban en los grados de en medio; no tenían más experiencias objetivamente mejores que los otros. Entonces, lo interesante está en que las personas que decían ser muy felices habían desarrollado la habilidad de prestar atención a las cosas positivas que les pasan y no en las cosas negativas que les suceden. 

La estrategia que te invito a seguir en lo cotidiano, para experimentar mayor grado de felicidad, es el siguiente:

  1. Centra tu atención en lo positivo. Reconoce tres actitudes positivas por cada negativa en ti, en tu pareja, tus hijos y todos los que te rodean. 
  2. Identifica que experiencias y/o actividades te llevan a experimentar más momentos de felicidad y procura buscar esos espacios para ti y en familia.
  3. Saborea los instantes de felicidad, de gozo, de éxtasis. Es decir, toma consciencia plena de estos a través de los sentidos, de estar en el aquí y ahora. Buscando eternizar esas vivencias en tu memoria. 

 Quizá al final del día, lo importante es la actitud con que vivimos y lo significativa que hacemos nuestra vida, agradeciendo y encontrando un propósito aún en los momentos de crisis.

¡A saborear la vida!

Te invito a dar  clic en este vídeo de una narradora oral que habla sobre la felicidad… 

 

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